Conozco miles de sonrisas, algunas que sientan mal, otras en
cambio que te alegran el día e incluso conozco esas que enamoran en tan solo
una milésima de segundo.
He visto con mis
propios ojos a la mejor sonrisa que he podido ver en la vida, esa que desde el
primer momento en que la vi me di cuenta de que era la que quería ver durante
todas las mañanas cuando amaneciera. He conocido la sensación de tener esa sonrisa
de tonta por el simple hecho de pasar al lado suya y mirarle, esa sonrisa
extraña pero aun así la mejor de todas por haber pasado toda una noche con él,
he sido la mañaca de 15 años más feliz del mundo por pensar que él era el que
no se iba a separar de mi nunca, de una manera u otra.
Soy la niñata de 16
años a la que no le importa lo que venga si sabe que cuenta con su apoyo. Sí, soy la niña
caprichosa que cuando dice que algo quiere y va a ser suyo, lo cumple sin
pensar en las consecuencias. Soy la que te quiere solo para ella, esa a la que
acabaras entregándole tus mejores noches, y enseñándole los mejores atardeceres.
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