Nos
pasamos la vida buscando como definir un recuerdo y no nos damos cuenta de que
es más fácil de lo que parece. Cuando llega el otoño, nunca faltarán las ganas
de dormir con el sonido de la lluvia de fondo; esa lluvia que a la mañana
siguiente ya no está ahí, solo quedan carreteras mojadas y hace frío Ya no estás
en tu cama calentita, ya no te hace tanta gracia que haya llovido, ya hasta te
replanteas si ha merecido la pena. No te suena todo esto? Es muy simple, es lo
que quieres definir; un recuerdo. De verdad no te das cuenta? En el fondo sí,
te recuerda, porque la lluvia de la noche anterior es eso, un recuerdo. Muchos
estaban en sus camas calentitos, como tú; alguna loca bailaba bajo ella
disfrutando como una niña; otros pasaban la noche abrazados, como quería estar
yo contigo. Pero al día siguiente nada queda, ya no queremos esas gotas de agua
de esa noche tan característica de otoño, ahora solo vemos esa humedad que ha
dejado y que se te mete en el interior del cuerpo provocándote un temblor
horripilante del frío La lluvia de anoche ya no está, se ha marchado dejándote
un recuerdo mejor que la realidad que estás viviendo. Tu vida consiste en eso,
en recuerdos que duelen; sí, duelen y mucho; en el momento puede ser lo más
perfecto que haya existido pero cuando todo ha pasado, cuando ya no queda nada
de valor; ese recuerdo, te rompe en pedazos.
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