Tú. Yo. Te echo de menos. Quiero verte. Me apetece
abrazarte. Tengo necesidad de besarte. Muero por sentir tus dedos acariciando
mi espalda. No puedo evitar no imaginarte, no imaginar nuestros
labios rozándose y mi piel estremecida al sentir que todo va tan bien. No
quiero evitar nada de todo lo que he escrito, me apetece una buena y bonita
tarde contigo, donde sea y el día que sea, cuando nuestros caminos se vuelvan a
juntar, tan inesperadamente como cuando te conocí. No quiero nada planificado,
luego todo sale mal, soy de las que piensan que planear lo que quieres sentir
no lleva a ningún lado. Quiero que aparezcas de tanto en tanto, sin darme
tiempo a engancharme a ti pero sin que dejes de interesarme, me gusta que me
eches de menos por momentos. No sé si nos veremos antes o después, si será
mucho rato o poco; no sé nada y nada me importa. Todo llega, al igual que las
historias se acaban, los finales ocurren, los caminos se separan, el destino
juega con el futuro a su antojo y las sonrisas siempre salen adelante.
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