Dudo que hayan noches tan increíbles que se puedan describir y más aún con todos sus detalles pero hay noches que te dejan KO, que (me) dejas KO.
No hay nada más gracioso que tú con tu pijama de superman, como un buen niño; ese momento en el que apareces por la puerta haciendo el imbécil con él puesto.
Cosquillas y más cosquillas, nada como quedarse dormida mientras te acarician la espalda o el ombligo, es como viajar a esa ciudad que tanto te encanta e irías cada dos por tres.
Desvelarte en mitad de la noche y mirarte, tocarte el pelo, y ver que cuando duermes eres incluso más irresistible que cuando me miras así.
Nunca faltaron los besos ni los mordiscos en la mejilla, y las tradiciones siempre fueron buenas, al menos las nuestras.
Y quién sabe cuántas veces visitaré esta ciudad tan diferente, y quién sabe cuántas veces hará sentirme diferente, pero hay viajes que es mejor hacer antes de que el hotel se complete.
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