Se ha acabado tanta
tontería, pienso hacer lo que me apetezca en el momento que sea. Se acabaron
las rabietas de niña pequeña y los putos celos de personas que no son nada más
que amigos. Se ha acabado el esperar a nadie, quien no quiera en su momento que
después no vuelva. A partir de ahora, no voy a callarme nada, ni lo bueno ni lo
malo y a quien no le guste que me olvide. Si me apetece hablarle lo haré y si
luego no ocurre lo que imaginaba pues me jodo y punto, pero por lo menos tengo
el valor de arriesgarme. Prefiero arrepentirme de algo que he hecho que de algo
que ni siquiera llegó a ocurrir.
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