Las cosas cambian, de
pronto, dando un giro de 360º dejando todo lo que tenias por el suelo. Hoy ya
no es tu día y tampoco sabes si volverás a tener alguno increíble. Tarde
completa de rayadas tirada en el sofá y llorando por las primeras gilipolleces
que se te ocurren. Las 11, te das cuenta de que lo único que estás haciendo es
la imbécil y que tú vales mucho más que eso; que no sabes que quieres? Pues ya
lo sabrás; que es un imbécil? Pues si y de cojones; que le sigues queriendo? Ya
le olvidaras, aprenderás a vivir sin él o simplemente, llegara alguien que de
un vuelco a tu vida cuando menos te lo esperes pero sabes que si sigues así
nadie te va a volver a llenar de brillo tu mirada. Lo tienes claro, vas a hacer
de ese día gris y horrible una noche perfecta. Pones la música alta, subes a tu
cuarto y abres el armario, empiezas a sacar toda la ropa que te pondrías para
ir preciosa. Te pruebas todos y cada uno de los conjuntitos y al final te
decides por ese vestido beige tan bonito. Ahora toca maquillaje y el pelo, lo
tienes claro, la melena al viento y que baile tanto como van a bailar tus pies.
Te quedan los zapatos pero eso no es un problema, desde que te pusiste el
vestido sabias perfectamente los que te pondrías. Te miras al espejo, no te
reconoces, te ves increíblemente perfecta. Sales por la puerta con tu bonita
sonrisa en la boca y con una idea clara, ser la princesa de tu historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario