Chaque sourire est spécial.

sábado, 3 de enero de 2015

Retroceder también conlleva avanzar.

Me echo de menos. Sí, por una vez en mi vida y a mis 18 años me echo de menos a mí misma, a la que era hace un par de años. Supongo que el 2013 me cambió y el 2014 se encargó de consolidar ese cambio. Y aquí estoy, en mi segunda noche de este 2015 volviendo a escribir, sincerándome por primera vez en años. Han pasado tantas cosas que no sé qué me da más pena, si cómo me afectaba el ''amor'' hace años o como lo hace ahora. Mejor dicho, no cómo me afectaba o afecta, sino cómo lo he vivido y ahora ya no, ya nadie duele tanto como para escribir sobre él, y lo que es peor, nadie me ha ilusionado tanto como para dedicarle nada. Supongo que desde que ella se marchó, comencé a valorar más mi vida, a volverme loca con cualquier canción pero a no hacerlo con cualquier decepción de un tío. Hay bajones, todos los tenemos, tampoco voy a hacerme la durita hasta cuando escribo aquí, pero son tan contradictorios que a menudo ni sentido tienen; y hay chicos, no voy a negarlo, pero no hay ningún él. Y se nota, y lo noto, y no aguanto que me digan que es el mío y mucho menos que soy la de nadie, porque a nadie le miro con esos ojos, aunque tenga a mi favorito y le elija antes que a todos los demás. No sé ni la razón de volver a escribir hoy, ni siquiera sé que he terminado diciendo, será Vanessa, que se echa de menos.

1 comentario:

  1. Será Vanessa que se pone pensativa y saca todo su talento a la superficie

    ResponderEliminar