Miedo,
a quererla,
o a que haga que me quiera yo.
A besarla,
a besarla cada segundo y aún así no cansarme.
A que su suerte sea la mía,
y que la mía ya es ella.
Miedo a fastidiarlo,
a que todo salga mal,
miedo al final.
Miedo a sonreír,
a sonreír mejor a su lado,
porque cualquiera se ve más bonito con ella aquí.
Miedo a necesitarla,
a ser mejor con ella que sin ella,
a que no pasar la noche a su vera sea un drama.
Miedo de que sea la cerradura,
y de que a su vez sea mi llave.
Miedo de convertirla en mi prioridad,
miedo de dejarle escapar.
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