Y te veo,
como nunca te había visto.
Más bonita que ninguna.
Y me gusta,
que te escondas bajo la sábana,
cuando te sonrojas por mirarte.
Y sin darte cuenta,
analizo cada detalle de tu cuerpo.
Hasta llegar a ese lunar en el borde de tu pecho.
Y te observo,
tumbada como una niña pequeña.
Como mi niña pequeña.
Y te beso,
recorriéndote la espalda,
llegando al precipicio de tu boca.
No entiendo el motivo,
pero tu piel es la mayor obra de arte
que han podido realizar.
No conozco el por qué,
pero acariciarte se ha convertido
en mi pasatiempo favorito.
No te quiero,
o sí,
pero a mí manera.
No me quieras para siempre,
que yo te quiero para vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario